Engalanados con el atuendo del lujo, oro y púrpura. Una pandilla de "funkiteros" corría endemoniada por la pista. Aquelarre circense "made in Hollywood", armonía sinuosa. ¡Pasen y vean! señoras y señores el grandioso espectáculo.
No se pierdan a Magic el Houdini de la cancha. Admiren al "sheik" Kareem, el hombre de las gafas sempiternas. Era tiempo de showtime. Todo era posible en LA, el frustrado sueño americano parecía reinventarse. Demasiada ostentación para una época rebelde. Con el tiempo, un placer haberlos disfrutado.
Con el tiemp
lunes, 26 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
EL LOCO DEL BALÓN (PART I).
Durante aquellos recreos de panecillo y chupa chups, los más osados hablaban de increíbles malabaristas, de hechiceros del envite y de hazañas inalcanzables que enardecian a un público optimista.Un juego desconocido deletitaba en un mundo lejano e inaccesible. Sólo los privilegiados accedían a la alquimia.
Una mañana de primavera crepuscular encendí el televisor. Allí apareció McHale, bañado en sudor, lanzando un tiro libre... (Continuará...)
Una mañana de primavera crepuscular encendí el televisor. Allí apareció McHale, bañado en sudor, lanzando un tiro libre... (Continuará...)
lunes, 23 de enero de 2012
OPINIONES DE UN PAYASO I. "INTERNET, LA CULTURA"
Criticaba hace tiempo, Antonio Gala, el error de calificar a las personas que por infortunio o desidia carecían de formación como incultos y no con el término más apropiado de desinformados. Definía el escritor andaluz, la cultura, como los conocimientos que permiten realizar juicios críticos y no como el mero recordatorio de datos a lo largo del tiempo.
Lo cierto es que, tradicionalmente, los requisitos que cualquier creación necesitaba para entrar en el grupo de la cultura han sido muy elevados, casi inalcanzables. Solo Mozart, Cervantes o Shakespeare, entre otros eran dignos de pertenecer al club de los mejores.
Por contra el milagroso progreso tecnológico de los últimos años, con todas sus bondades, nos ha llevado también en estos tiempos de trepidantes cambios y, en ocasiones, mediocres conquistas, a la ampliación, parece que sin límites, de la palabra cultura y su banalizacón como consecuencia lógica. Verdaderamente hemos relativizado ese concepto en el que caben, ahora, desde las obras de Arístoteles o Beethoven hasta los tebeos Manga o la música tecno-pop, para los más osados, sin ánimo de distinguir jerarquía alguna.
Un ejemplo evidente se observa en la guerra desatada en esa caja de inquietudes y milagros a la que bautizamos con el gélido nombre de internet. Por un lado, los defensores de la persecución a las descargas de archivos se parapetan como guardia pretoriana en el necesario blindaje a la cultura para defenderla de la devaluación que le supondría una circulación de la misma, rápida y gratuita. En realidad y en la mayoría de ocasiones, no son más que defensores acérrimos de un producto tan rápido como vacío y de evidente interés económico.
Un ejemplo evidente se observa en la guerra desatada en esa caja de inquietudes y milagros a la que bautizamos con el gélido nombre de internet. Por un lado, los defensores de la persecución a las descargas de archivos se parapetan como guardia pretoriana en el necesario blindaje a la cultura para defenderla de la devaluación que le supondría una circulación de la misma, rápida y gratuita. En realidad y en la mayoría de ocasiones, no son más que defensores acérrimos de un producto tan rápido como vacío y de evidente interés económico.
Por su parte los quijotescos defensores del intercambio de archivos argumentan la universalidad de una cultura sin dueños y el derecho a una circulación libre y sin precio de la misma, escondiendo, quizá la dulce sensación de burlar el sacrificio económico y cubriendo lo que, en realidad es ocio con el manto de la cultura. Profundizando aún más, encontramos las conductas más estrambóticas merecedoras de los más enconados análisis sociológicos o psiquiátricos, aquellos quienes presumen de tenerlo "todo de todo" sin coste y con el medio de descarga más exótico posible, creyéndose jeques de la cultura pero, en realidad, ignorantes de su mal de Diógenes.
Sinceramente, me tranquiliza saber que Aristóteles y Beethoven, la cultura con mayúsculas, mientras pasa la turba, duermen a pierna suelta.
sábado, 25 de junio de 2011
Recomendaciones I.Otros apóstoles musicales
Incluso los más escépticos, entre los que incluyo, debemos reconocer que, las nuevas tecnologías nos permiten "intimar" con compositores que, alejados de los dogmas del marketing, han forjado carreras de enorme talla. Posiblemente, ninguno de los que describo a continuación reuna a cien mil personas en un estadio pero su obra alcanza cotas muy elevadas en cuanto a calidad.
Reconocidos por la crítica y por artistas de renombre no duden que merece la pena dedicarles algún trozo de nuestro tiempo.
Reconocidos por la crítica y por artistas de renombre no duden que merece la pena dedicarles algún trozo de nuestro tiempo.
1. RICHARD THOMPSON.
Londinense, aunque musicalmente no lo parezca, por su estilo de marcado acento norteamericano, este compositor de dilatadísima carrera, iniciada con Faiport Convention, disfrutó de su etapa de esplendor en los 70 junto a su esposa, Linda Thompson. Tras este periodo de marcado carácter folk, se adentró en el rock eléctrico y la música experimental para ganarse, ya en el presente siglo, el beneplácito definitivo de la crítica.
De voz muy personal y enorme guitarrista (entre los veinte mejores de la historia según la revista Rolling Stone) sus temas han sido interpretados por ilustres como Elvis Costello o R.E.M. El juicio que emite sobre su propia obra parece definitivo, "algunos de mis discos son los típicos que las compañías no hubieran sabido colocar en el mercado", sentencia.
2. PETER WOLF.
Uno de los artistas más completos y eclécticos con los que nos podemos topar. A bebido de prácticamente todos los manantiales musicales, desde el soul, pasando por el blues sin olvidar el rock. Este bagaje le ha servido para presumir como pocos de colaborar con artistas del prestigio de Velvet Underground, Muddy Waters o Fleetwood Mac. Lo cierto es que Wolf contó con un ambiente propicio para la creación desde su nacimiento, criado en el Bronx, es nieto de una actriz del neoyorquino teatro yiddish e hijo de un modesto cantante de ópera. No se detengan en el magnifico dúo con Shelby Lynne, conviene profundizar, y mucho.
3. JOHN HIATT.
Posiblemente el mayor mérito de John Hiatt es haber triunfado en el panorama musical con esa guisa de eficiente oficinista. Bromas aparte, el veterano músico de Indiana utilizando las herramientas básicas del rock tradicional se ha labrado un nombre en el panorama musical de su país del que, sin embargo, carece en Europa. Lo cierto es que a Hiatt hay que reconocerle su extraordinaria voz, a la altura de los grandes solistas negros. Temas suyos han sido interpretados por verdaderos dinosaurios como Dylan o Clapton, entre otros. Puede que John Hiatt no sea el artista más atrevido sobre la faz de la Tierra pero es de agradecer que se desenvuelva tan bien y sin enredos en el rock de siempre.
domingo, 19 de junio de 2011
Hasta siempre Clarence Clemons. El hombre que desafió al diablo
Cuenta la leyenda que Clarence Clemons apareció una noche de invierno, entre la niebla ataviado con un traje blanco, por el paseo de Absbury Park ante un Springsteen aterrorizado que pensaba que le iba a robar. El músico de Norfolk, con su sencillez habitual, le dijo que venía, marcado por el destino, desde muy lejos a tocar "con ese chico del que todos hablan". Lo cierto es que, a comienzos de los setenta, nació una de las mejores combinaciones musicales de las últimas décadas. La aportación de Clarence Clemons a la música de Springsteen es inmensa. Más allá de ser un bello colofón a las canciones, su saxo, aportó valores esenciales en la música del "Boss" tales como la esperanza, el heroísmo o la emotividad. Además, "the big man" encarnó un personaje carismático para eternizar la mayor aportación de la "E Street Band", el directo.
Nadie puede dudar que, Clemons, plantó cara al destino. Enamorado del jazz y el soul de los cincuenta, luchó contra los designios de su padre, pastor baptista, quién consideraba al rock como una música propia del diablo. Nada pudo parar al gran hombre, determinado a hacer historia con el saxo. Ni siquiera la insistencia de su entorno que, deslumbrado por su majestuoso físico, le incitó al fútbol americano.
Se marcha Clarence Clemons, el alma de la "E Street Band" . Todos los amantes del rock sabremos valorar la pérdida de uno de los más grandes saxofonistas de las últimas décadas. Para la infinitud queda su saxo sublime en temas como Thunder Road, Jungleland, Badlands y tantos otros. En nuestra mente permancerán aquellas notas que convirtieron la genialidad en apoteosis, al igual que la imagen junto a Bruce subidos a un escenario en un dúo legendario.
Mermado físicamente, Clemons culminó la última gran gira de banda en 2009, estuvo presente en todos los conciertos, eran lo que le unía a la vida. A partir de ahora, nada será igual ni para Springsteen ni para el rock, que, de nuevo, engrandece su leyenda.
Los cielos se abren para "the big man" Clarence Clemons. Allí le espera Danny Frederici para un penúltimo delirio. Quién sabe, quizá, algún día, el diablo se les una.
domingo, 12 de junio de 2011
Héroes II. Abebe Bikila, el emperador descalzo
Posiblemente cuando Abebe Bikila cruzó victorioso el Arco de Constantino la noche del 10 de septiembre de 1960 no era consciente de que la historia del deporte y de buena parte de los esquemas sociales habían cambiado para siempre. El etíope, primer campeón olímpico africano, vencía en la Maratón de los Juegos de Roma, lanzando al mundo el grito de un continente que proclamaba su identidad y su cultura. Para la eternidad quedó la imagen de atleta descalzo que desafiaba el poderío del deporte occidental. Bikila recorrió en su triunfo la Vía Apia dejando a sus espaldas el Obelisco de Axum expoliado a Etiopía en 1937(devuelto en 2008), no hubo revancha, para él sólo era deporte.
No se confundan, el abisino, miembro de la guardia del emperador Haile Selassie, aplicó modernos métodos de entrenamiento consiguiendo un depurado estilo. De esa forma superó a los mejores de su tiempo como el ruso Popov, el marroquí Radi o el neozelandés Mcguee. Sin zapatillas, como él estaba acostumbrado, imortalizó, en la ciudad eterna, uno de los momentos más sublimes de la historia reciente. La gesta del atleta descalzo no terminó en Roma, volvió a ganar "la prueba de Filipides" en los Juegos de Tokio, en 1964, sólo seis semanas después de una operación de apendicitis.
Abebe Bikila fallecía en 1973 en Adís Abeba, tras más de tres años padeciendo las secuelas de un accidente automovilístico. Para la infinitud queda su recuerdo inmortal. Al repasar su vida, la simpleza de algunos lleva, en ocasiones, a contemplar a Bikila como un hombre primitivo. Pura ignorancia, los sabios comprenden que sobre las estrellas se corre descalzo.
http://youtu.be/9pp1bcSC__k
http://youtu.be/9pp1bcSC__k
viernes, 3 de junio de 2011
Coltán o el interminable drama africano.
África, "tierra con forma de corazón humano", como la denominó Graham Greene, mantiene la aureola seductora que alimenta sueños de aventureros. Sin embargo, esas connotaciones adquieren tintes dramáticos desde hace más de un siglo producto del expolio y la marginación del progreso que vive esa zona del planeta.
Uno de sus países más convulsos, la República Democrática del Congo, alberga un auténtico tesoro natural, el coltán. Este mineral, desconocido para buena parte de la sociedad, supone una de las claves para el progreso tecnológico. Su alto contenido en tantalita permite la fabricación y mejora de herramientas sin las que no entederíamos nuestras vidas, tales como; teléfonos móviles, televisores de plasma, GPS, además de armas teledirigidas.
Párense a pensar que esa alhaja se encontrase en un país occidental, por supuesto esa nación acumularía un poder indiscutible. Pero la madre naturaleza dispuso que fuese en África, por lo que, de nuevo, la fortuna se convierte en tragedia.
Con frecuencia arbitraria nuestros obedientes medios de comunicación muestran la última guerra congoleña falsamente acabada en 2002 (la mayor desde la segunda Guerra Mundial con más de cuatro millones de víctimas) como un conflicto estrictamente tribal. Cómo demuestran las investigaciones de Alberto Vazquez Figueroa y Klaus Werner entre otras, se trata una nueva mentira. El verdadero motivo de la masacre no es otro que el control de la distribución de coltán, erigido en auténtico oro azul y que ha convertido a la República del Congo (poseedor de casi el ochenta por ciento) en punto de concentración de antiguos señores de las guerras africanas como las guerrilla hutu o tutsi o los paramilitares ugandeses, todo ello con la complicidad de los diversos gobiernos congoleños incapaces de generar beneficios para su pueblo.
El circuito es simple a primera vista, las guerrillas lo extraen de manera ilegal y se distribuye por medio de contrabando a través de las fronteras de Ruanda, Burundi o Uganda hacia occidente a empresas de Estados Unidos, Australia o China principalmente. No es difícil deducir que, en los yacimientos, los "cavadores" trabajan en régimen de semi esclavitud y con alto riesgo de radiación. Y todo este drama con las sociedades occidentales hipnotizadas y de espaldas a la cruda realidad.
Rodeados de tecnología, África, el continente irrepetible, vuelve a abrumarnos, quizá no debamos olvidar aquel viejo proverbio romano: Semper aliquid novi ex Africa ("Siempre aprendemos algo nuevo sobre África").
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